domingo, 19 de febrero de 2012

Esclavitud moderna


Un pequeño diálogo conmigo:
- ¿Serías mi esclavo?
- La respuesta a esta pregunta resulta tan obvia que no merece siquiera que se la considere.
- ¿Y si te diera a cambio unas hojas, las cuales te prometo que luego podrás intercambiar por bienes y servicios, serías mi esclavo?
- No.
- ¿Y si a eso le sumamos mi compromiso de cumplir con una serie de reglamentaciones que me impidan, entre otras cosas, el maltrato físico, serías mi esclavo?
- Pero eso no sería esclavitud exactamente.
- ¿Por qué no?
- Porque a los esclavos se los consideraba menos que animales, tenían menos valor incluso que muchos objetos, no había limitaciones cuando se trataba de la esclavitud.
- Es cierto, pero los esclavos eran un capital que había que cuidar como cualquier otro, de nada servía un esclavo enfermo, o que no tuviera fuerza para hacer trabajos, y por eso había que cuidar de su salud y mantenerlos bien alimentados, además, adquirir nuevos tenía su costo.
Pero cambiemos la pregunta entonces. En las condiciones antedichas, ¿seguirías todas mis órdenes?
- En condiciones normales no hay bien o servicio alguno que quisiera canjear a cambio de mi libertad.
- Bien, para que te puedas sentir mas libre, restrinjamos todas mis órdenes a un determinado conjunto mas o menos detalladas por escrito, y a las reglamentaciones que me comprometo a cumplir, agreguémosle que no habrá violencia psicológica, no habría discriminación ni abusos, te capacitaré para que puedas cumplir con tus tareas, y si necesitara que estuvieras bajo mi mando mas de 8 horas por día te retribuiré con el doble de lo pactado por cada hora extra. En esas condiciones, ¿harías todo lo que te pidiera?
- ¿Cuál sería el costo para mi?
- Bueno, quizás lo mas importante sería el tiempo de tu vida, te perderías 8 o 10, incluso si tuvieras que viajar, hasta 12 horas por día, de actividades como estar con tu familia y en particular criar a tus hijos, enriquecerte intelectualmente, meditar tranquilamente sobre los problemas importantes que agobian a la humanidad y pensar en posibles soluciones, colaborar con tus vecinos para hacer que todos vivan mas cómodamente y por lo tanto un poco mas felices, darle rienda suelta a tu creatividad en beneficio tuyo y de toda la sociedad, y hasta quien sabe, de toda la humanidad. Además yo evaluaré si cumpliste eficientemente con tus tareas asignadas y decidiré si corresponde mantener el acuerdo o no, estarás todo ese tiempo bajo diferentes presiones, eso sumado a las expectativas que tú mismo te hagas sobre lo que puedas conseguir intercambiar en el futuro con las hojas que te daré, mas las presiones externas que te convencerán de que necesitas hacer muchos intercambios para ser feliz, y que tendrás la obligación de disponer de esas hojas para entregarle a la sociedad en su conjunto, para ser aceptado en ella, y que te brinde mas o menos algunos de sus servicios, harán que vivas con un nivel tan elevado de estrés que provocarán que bajen tus defensas causándote a largo plazo todo tipo de trastornos en tu salud, tanto física como psicológica, o sea que es posible que termines siendo adicto a algún tipo de droga, al alcohol, al tabaco, a la comida, o un sinfín de otras adicciones, que te darán la ilusión de liberación cada vez que canalices tu ansiedad de esa forma.
- En primer lugar, teniendo en cuenta unas 8 horas de sueño, y las actividades cotidianas que uno debe hacer en su hogar simplemente para sobrevivir, que no son menos de 3 horas diarias considerando solamente el aseo y la alimentación, me parece que 8 horas son demasiado, ni que hablar de más.
- Pero tendrías un día libre a la semana para poder vivir a tu gusto, y 20 días más libres al año, a tu elección siempre y cuando yo esté de acuerdo con tal elección.
- Aún así, me parece demasiado. En segundo lugar, los costos que mencionaste son elevadísimos, no estoy dispuesto a canjear mi salud por nada, y sin ser egoísta, hasta mis hijos necesitan de que yo esté saludable, tanto física como mentalmente. Si hay una razón de vivir, un fin que perseguir como seres humanos, creo que este sería trascender, sea con nuestras acciones, o como mínimo a través de nuestros hijos, por la transmisión genética y la evolución natural, ellos son por extensión, parte de nosotros mismos. Para esto necesitamos estar saludables y disponer de tiempo, estar relajados, entonces sería necesario también disponer de buenos ratos de ocio.
Además no me fío de ti, pues no te conozco tanto, y nada me asegura que realmente pueda intercambiar luego esas hojas, y aunque así fuera, no tendría control sobre el verdadero valor de las hojas, entonces al momento de hacer el intercambio, podría ser  injusto para mi.
Tu podrías mentir y decir que no cumplí satisfactoriamente mis tareas, incluso con toda esa reglamentación, podrías no cumplirla y sería muy difícil sino imposible de demostrar para mi, en muchos casos sería tu palabra contra la mía.
Lo que me propones significaría para mi una gran pérdida de libertad, salvando las diferencias, sería un caso de esclavitud moderna.
Si realmente necesitara hacer intercambios por bienes y servicios de otras personas, estoy seguro que podría negociarlo mucho mejor, y lograría un beneficio mucho mas razonable para mi.
Así que mi respuesta, es definitivamente no.
- De acuerdo, permíteme hacer un último cambio de contexto, en las condiciones actuales de la sociedad, con todas las leyes existentes, ¿trabajarías para mi?
- Bueno, si la paga es buena...
- Es acorde a lo que se paga en el mercado según el tipo de tarea a desarrollar, hasta un poquito más, yo diría que es buena, aunque puede ser necesario que hagas algunas horas extras, las que por supuesto se te pagarán al doble de su valor.
- Y si no supiera como hacer...
- Se te dará toda la capacitación necesaria para que puedas cumplir con las tareas asignadas, aunque en algunos casos será fuera del horario laboral.
- Me parece una buena oferta, además necesito trabajar, ya que el trabajo dignifica al hombre. Creo que la respuesta en este caso sería si.
FIN.

Estimado lector, ¿cuántas veces te has sentido esclavo de tu trabajo?, ¿cuántas veces has sentido que no tienes tiempo para vivir, que 8 horas de trabajo son excesivas?, ¿cuántas veces cuando gastas tu dinero, el que te ganaste trabajando, sientes que te han estafado y que tu trabajo vale mucho mas que eso? ¿cuántas veces te angustiaste porque sabes que algo anda mal, pero no te animas a decirlo, porque sería ir en contra de la corriente y debes cuidar tu trabajo?, ¿cuántas veces creíste que tus superiores tomaron malas decisiones y tú podrías haberlo hecho mejor? ¿te has puesto a pensar alguna vez por qué es necesario trabajar tanto? Si hay tanta gente desocupada, ¿por qué no nos podemos distribuir mejor las tareas?, ¿te has puesto a pensar cuál es el valor real de tu trabajo? ¿cuánto vale cada peso de tu trabajo? ¿cuántos dólares vale cada peso? ¿quién le da realmente valor al dólar y por consiguiente a tu trabajo? ¿sabías que al devaluar tu moneda, puedes comprar menos con el dinero que ya te pagaron, vale decir, por el trabajo que ya realizaste y habías calculado que tendría tal rendimiento?
¿Sabes qué porcentaje del PBI destina tu país para pagar la deuda externa? ¿pensaste alguna vez que ese PBI se genera con la suma de tu trabajo y el de todos tus conciudadanos? Vale decir que parte de tu trabajo, o dicho de otra forma, un porcentaje de esas 8 horas diarias se destina únicamente al pago de deuda externa, y no se está amortizando el capital, sino solamente los intereses. Además ese porcentaje se traslada directamente, o sea, 30% del PBI significa 30% de tus horas de trabajo. ¿Te pusiste a pensar alguna vez cuál es el verdadero fin de los intereses? ¿Por qué existen los intereses? ¿Y por qué deberían existir? ¿No crees que podría haber alternativas mejores, que permitan vivir de manera mas justa? ¿No crees que los economistas ya saben esto? ¿Te pusiste a pensar que ante cualquier intento de cambio de estos parámetros establecidos por los bancos internacionales y mundiales, cualquier gobierno es “apuntado con misiles” para que “revea su plan de acción”? ¿Alguna vez le prestaste un mate a tu hijo, y le exigiste que te devolviera un mate y una bombilla para que pague los intereses del préstamo? ¿Lo harías con un amigo o un vecino? ¿Por qué crees que con el dinero debería ser diferente? ¿Sabes realmente cuál es el valor agregado del “trabajo” de los bancos internacionales, qué es lo que realmente le aportan a la humanidad?
Quizás seamos esclavos del dinero... en todas sus formas. Esta moderna, impersonal, intangible, insensible, y sutil forma de esclavitud es tal, que hoy en día el empleador, otrora el patrón tenedor de esclavos, dispone de esclavos a su servicio que no solo le salen mucho mas barato que con la esclavitud explícita, que por un costo razonable y precalculado ellos mismos (los esclavos) serán responsables por su vivienda, su salud, su familia y sus problemas en general, sino que en el mercado abundan personas que piden a gritos ser esclavizadas, y no hay que dar explicaciones a nadie, si algún esclavo se rebela, son los mismos esclavos que se encargan de encauzarlo y callarlo, o en el caso extremo, excluirlo de la sociedad, aunque sea una exclusión mas metafórica que literal, simplemente no se le permitirá ser esclavizado y por consiguiente estará condenado a sufrir todo tipo de penurias e injusticias sociales.
Una de las mayores dificultades para afrontar esta problemática, es que la solución debe ser colectiva, cualquier acción individual sería suicida.
Así que el primer paso para una solución colectiva es, la comunicación, el pensar en ello, y la crítica objetiva.

sábado, 18 de febrero de 2012

Criticar


¿Por qué fomentar la crítica objetiva?
Porque nunca nos prepararon para ello.
Desde las etapas mas tempranas de la educación, no se fomenta el cuestionamiento de los parámetros establecidos, se premia a quien sigue las reglas y se tilda de problemático a quien no las acepta.
¿Pero por qué criticar? Porque para poder tomar buenas decisiones en la vida, entendiendo como buenas aquellas que nos guíen hacia los objetivos que nos planteamos, es necesario ver la mayor cantidad de opciones posibles, entender los costos y beneficios de cada alternativa, tener la capacidad de abstracción como para considerar costos y beneficios no solo personales, sino del entorno, la sociedad, la humanidad y el medio ambiente. Para esto se requiere una capacidad de análisis importante. Esta capacidad de análisis se alimenta simplemente ejercitándola y se atrofia al no practicarla.
Aceptar un camino impuesto sin cuestionarlo, puede ser un lamentable acto de sumisión, o una desestresada aplicación de la confianza. Un acto de sumisión significa la resignación del derecho humano a la libre expresión, mientras que la confianza en los tutores, o los caminos y enseñanzas que estos nos dieron, serán casi seguramente, tarde o temprano, objetos de una buena crítica.
Con esta conducta de acepar sin cuestionar establecida en el sistema educativo, quizás con la visión de que “se debe confiar ahora y ya habrá tiempo y oportunidad de criticar”, no se estimula aunque sea sin quererlo, la tan importante capacidad de análisis. Lamentablemente esa oportunidad muchas veces se hace difícil de afrontar, y por ejemplo es común encontrar  gente que “decide” o en la mayoría de los casos padece, no confrontar o emitir opinión contraria a un jefe o un gerente por preservar el trabajo. Pero mucho mas profundo es el problema cuando la mayoría, ni siquiera se cuestiona las bases fundamentales que sustentan el modo de vida actual, vale decir, por ejemplo, el derecho a la propiedad privada, y un sistema monetario globalizado que, al permitir a quienes controlan su emisión tener el control y un poder casi inimaginable sobre la producción de energía, los gobiernos y con ellos el poderío militar, los medios de comunicación y con ellos la herramienta mas eficaz y eficiente de manipulación social, y conviviendo este sistema monetario en una simbiosis inseparable con las sociedades capitalistas, estimula la marginación y la segregación social, entre otros tantos profundos y preocupantes problemas sociales que están haciendo a la humanidad involucionar, o evolucionar hacia su perdición.
Ciertamente no nos están formando para criticar, cuestionar, ni siquiera analizar los conceptos claves que regirán a lo largo de toda nuestra vida.
El hecho de que la búsqueda de su propia identidad, y la necesidad de pertenencia de los adolescentes les genere conflictos que los haga revelarse contra todo lo establecido, facilita a que se los etiquete de rebeldes, y de paso se asocia la rebeldía con la crítica muy sesgada que estos adolescentes comienzan a experimentar, ya que nunca fueron preparados para eso.
Entonces se pretende “encauzar” a estos adolescentes fomentando la “crítica constructiva”, es decir, “no opines en contra si no tienes una solución”. De esta forma, muy sutilmente se va apagando esa voz interna que nos dice que algo anda mal, y no sabemos muy bien por qué ni como expresarlo.
Entendamos que la habilidad de criticar no necesariamente va ligada a establecer una postura u opinión, pero para convencernos a nosotros mismos y a otros de la fortaleza de una determinada opinión, una crítica bien fundamentada, acompañada de un análisis de los intereses de las partes participantes, se convierten en una herramienta de suma utilidad.

Bienvenida

Hola.
Bienvenidos a mi blog personal.
Hace poco me convencieron de probar esta herramienta para utilizarla como medio de transmisión de ideas.
La intención es fomentar la crítica objetiva sobre determinadas temáticas que me resultan interesantes.
Reconozco que el título del blog así como mi seudónimo suenan algo rimbombantes, quizás se deba a las expectativas de todo blogger de ser muy leído o visitado. Un título así exige en cierta forma, un nivel alto en la calidad o interés de las exposiciones, así que trataré de estar a la altura, ya que los comentarios y las visitas recibidas establecen una medida objetiva de estos indicadores.
Ya está bien de preámbulos, así que comencemos con esta aventura.